miércoles, 14 de octubre de 2015

El alcalde de Sevilla presentó la obra "Medea", que con la intervención de Ana Belén, se estrena este jueves 15 en el Teatro Municipal Lope de Vega

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, acompañado del delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevillla, Antonio Muñoz, ha presentado la obra "Medea", que desde este jueves y hasta el domingo se representará en el Teatro Municipal Lope de Vega de Sevilla. 
Ana Belén es la gran protagonista de esta obra, que está dirigida por José Carlos Plaza. A este acto, que se celebró en el propio teatro municipal, además del alcalde y el delegado de Cultura estuvo presente la popular actriz Ana Belén y todo el equipo artístico.
Espadas se valorado que el Lope de Vega acoja esta gran obra, tras el éxito alcanzado en Mérida. El alcalde manifestó que con este gran representación se pone más alto el listón del teatro sevillanos. 
Por su parte, Ana Belén ha asegurado la enorme responsabilidad de ser protagonista en esta obra de Medea y que sentía bastantes nervios por este estreno en Sevilla. Belén afirmó que los textos clásicos griegos continúan vigentes en la actualidad, porque se abordan temas relacionados con la emigración y apuesta por su poder.

"MEDEA", DEL 15 al 18 DE OCTUBRE EN EL LOPE DE VEGA
Según escribe el director José Carlos Plaza, "Medea"  llega a nosotros como un mito. El mito del desequilibrio. En 'Medea' se rompe el equilibrio que los valores occidentales plantean entre el mundo femenino y el masculino.
"Medea" existe en un mundo primitivo donde las grandes respuestas cuyas preguntas aun ni siquieran han sido formuladas; donde el humano vive entre sus instintos y sus pasiones: nacer, engendrar y morir. Un mundo que cree y se sustenta en rituales, la mayoría sangrientos -que suplen la ausencia del pensamiento, amparan al miedo que produce el desconocimiento y la ignorancia sobre tantos y tantos porqués. ¿Por qué la noche?, ¿Y el firmamento? o la muerte...
El mundo de "Medea" es un mundo oscuro, esotérico, mágico donde la sangre es el elemento generador de vida. De ahí los rituales cruentos de jóvenes cuyo sacrifico, cuya sangre sirva de alimento a la tierra que creará los frutos que alimentaran a otros jóvenes: Un ciclo vital y en ese ciclo Medea es la hechicera, el sacerdote oficiador en este mundo oscuro de la Colquida.
Otro mundo aparece, el mundo viril de Jasón. El contacto se produce y Medea –dejando salir esa dimensión de mujer, encubierta y reprimida por occidente y apropiándose de los derechos sexuales y la acción agresiva y violenta que siempre ha ocupado el hombre– renuncia a su raíces, a su familia y hasta a ella misma. Sucumbe ante el Hombre. Y todo su instinto le empuja a no mirar atrás, a cortar, incluso con impiedad los vínculos sacros de tierra y familia.
Expatriada a un lugar extraño, a un mundo más avanzado, menos puro, más racional, Medea es traicionada. A partir de ese momento Medea trasgrede la norma de ese orden masculino. Actúa realizándose como ser. Corta la estirpe del hombre y amputa su esencia como madre, como cortó la de hija y hermana, y así equilibrar su propio entidad de ser. La sangre del hijo regará la tierra y creará nuevos seres no contaminados por la mentira y la traición. Dos mundos encontrados incapaces de entenderse. Y se produce el desorden, el quebrantamiento de un status por quien no tolera ni siquiera comprende la traición y mucho menos las mezquinas razones a ella conducen. (Fotos: Ayto-S.).

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