sábado, 16 de enero de 2016

EL PENALTI DE GELÁN.- Un Real Betis transformado y comprometido logró un justo empate ante el Villarreal Club de Fútbol en el Estadio de El Madrigal para cortar la mala racha de derrotas (0-0)

En el Estadio de El Madrigal se celebró el encuentro correspondiente a la 30ª jornada de la Liga BBVA. Jugaron el Villarreal Club de Fútbol y el Real Betis Balompié. Ha sido el primer partido de la segunda vuelta del torneo de la regularidad. El choque deportivo finalizó con el resultado de cero a cero (0-0). Mereció más el cuadro bético, vestido con camiseta azul en este choque. Muy transformado y comprometido, los hombres que ahora dirige de forma provisional Juan Merino jugaron un gran partido. El Betis tuvo bastantes opciones para sorprender al Villarreal en su propio campo. Los verdiblancos desarrollaron siempre un fútbol muy eficaz. Formaron un bloque muy compacto y, además, con las ideas muy claras, acertaron en la presión, recuperando balones de forma continuada a sus rivales y organizando contras muy peligrosas y acciones ofensivas que pudieron ser más rentables. No hubo goles en este partido entre el submarino amarillo y el conjunto sevillano, pero el Betis fabricó numerosas jugadas para llegar con muchas opciones de gol ante el guardameta local. La ocasión más clara la tuvo Rubén Castro a los 15 minutos de juego, pero en el mano a mano estuvo más acertado el portero del Villarreal. En los 95 minutos largos que duró el partido, salvo un balón rematado por Soldado que dio en la madera al comienzo del choque, tanto Kadir, como Ceballos, NDiaye, Fabián y Rubén Castro pudieron hacer mucho daño al conjunto de Marcelino. Hubo una buena imagen de un Betis que jugó muy serio y de forma muy competitiva, haciendo sufrir bastante al conjunto amarillo. Buen talante y buena armonía, con un planteamiento justo y adecuado. Es bueno ese empate para lograr un punto muy rentable, pero el Betis mereció algo más en El Madrigal.

EL HISTÓRICO ROGELIO “FICHÓ” POR LA PRENSA
Para recaudar fondos para la Cabalgata de Reyes Magos, el Ateneo de Sevilla organizaba de forma tradicional una serie de partidos de fútbol que se disputaban en los dos primeros estadios de la ciudad. En estos encuentros benéficos participaban los jugadores titulares de los dos primeros clubes de la ciudad; otras veces las viejas glorias del Sevilla y del Betis y, en algunas ocasiones, la selección española se enfrentaba a un combinado Betis-Sevilla. Como prólogo a los grandes choques estelares se disputaba un clásico partido entre los periodistas e informadores de la Prensa y la Radio de Sevilla. Profesionales de estos gremios como Nicolás Salas, José Antonio Blázquez, Mariano Martín Benito, Francisco Amores, Manuel Lorente, Lorenzo Muñoz, Manolo Nieto, Juan Carlos Yáñez o Andrés Luis Cañadas formaron parte de estos encuentros pro-Cabalgata de Reyes Magos del Ateneo sevillano. Este periodista formó parte de estos encuentros de la Prensa y la Radio. Recuerdo muy gratamente el partido que se celebró en el Benito Villamarín. El histórico jugador del Real Betis, Rogelio, formó aquel año en el once de la Prensa, y el sevillista Areta, en el equipo de la Radio. El coriano fue el “fichaje” estrella de los plumíferos para aquel choque benéfico. A pase de Rogelio marqué un gol al compañero Tomás Furest, portero en el equipo de los profesionales de la Radio. Lo festejé de forma espectacular porque se siente muchas buenas vibraciones cuando se envía un balón al fondo de las mallas de aquella portería.

BUENA IMAGEN DEL BETIS EN EL MADRIGAL
Aunque a los dos minutos de juego asustó Soldado enviando un balón al poste de la portería de Adán, el Betis de Juan Merino, desde esa angustiosa jugada, se ajustó los machos y desarrolló un fútbol muy serio, recuperando balones de forma muy continuada, controlando el juego y el balón en todo momento y creando muchas ocasiones de gol en el área del Villarreal. Ya a los diez minutos de este primer periodo tuvo Rubén Castro una gran ocasión cuando remató una falta lanzada sobre el portal de Areola. La jugada, la acción más peligrosa, tuvo lugar a los 15 minutos de juego, cuando el delantero canario aprovechó un error defensivo. Castro controló el balón y se fue con rapidez hacia el área del submarino amarillo. Pero en el mano a mano con el guardameta local, el balón disparado con enorme potencia por el canario fue despejado por Areola. Fue una ocasión de oro para un Betis que en este partido se había transformado tras los últimos fracasos en la Liga y en la Copa. El Villarreal siempre estuvo incómodo y apenas pudo superar la presión y el control de los béticos, vestidos de azul en El Madrigal. En el Betis de Merino había mucha garra y entrega y por todo ello sacaba muchos frutos de sus acciones. Acertado en defensa, coordinando eficazmente el centro del campo y muy peligroso en las contras y en las acciones ofensivas, con buen toque y buenas ideas. De vez en cuando, el Villarreal encontraba algún hueco, buscando sin fortuna el área bética. Fue Soldado en el cuadro amarillo el jugador más peligroso, porque llevó a cabo algunos remates muy intencionados. A los 43 minutos de este primer periodo, el delantero del Villarreal estuvo a punto de sorprender a Adán, pero el portero bético supo zanjar adecuadamente la situación. La imagen del Real Betis era muy positiva. En estos primeros cuarenta y cinco minutos el cuadro de Merino lanzó cinco saques de esquina sobre la portería de Areola por uno el Viillarreal. Esto dejaba clara constancia del mando que ejerció el equipo de Heliópolis sobre la hierba de El Madrigal.

EL BETIS MANTUVO SUS BUENAS SENSACIONES EN EL SEGUNDO PERIODO
Los hombres de Juan Merino mantuvieron su buen ritmo y sus buenas maneras y formas en la segunda mitad del partido. Aunque el Villarreal quiso achuchar y superar la fuerte presión bética, el conjunto sevillano luchó con enorme intensidad para responder siempre con acciones positivas a cualquier toque de atención de los hombres de Marcelino. El submarino amarillo pasó por muchos apuros porque el Betis se creció en todas sus líneas sobre el terreno de juego. Los hombres de Merino se multiplicaron para apagar todas las acciones del cuadro de El Madrigal. Estaba el cuadro bético con claras ideas y, además, muy agigantado. Si Adán y sus hombres de retaguardia cortaron y atajaron todas las incursiones locales, el centro del campo marcó siempre un fuerte compás para que hombres como Kadir, especialmente, Cejudo, Fabián y Castro provocaran el susto final ante Areola. A los 70 minutos hubo una clara ocasión de gol por parte de Kadir, en jugada de Fabián. También fue espectacular un balón lazando con mucha potencia por NDiaye desde fuera del área y que pudo hacer diana. Otro jugador bético que se lució en el remate a gol fue Cejudo. Además, hubo buen toque de balón en el Betis, buen control y buenos apoyos. Un Betis totalmente cambiado, transformado, tras las duras y últimas derrotas. Los hombres de Merino provocaron muchos sustos en el área del Villarreal. La defensa local tuvo que resolver las complicadas situaciones enviando forzados balones a las gradas. En los lanzamientos de esquina, que siempre fueron más favorables para el Betis, Kadir, NDiaye y Castro intentaron dar el golpe definitivo.
Pero al final hubo reparto de puntos. El Betis mereció más. Luchó con enorme afán, con mucho compromiso, para alcanzar un premio más gordo. Sin embargo, los que contemplaron  el acertado partido que realizaron los hombres de Juan Merino pueden estar satisfechos porque el cambio ha llegado. Se ha producido la transformación que deseaban con todas sus fuerzas los aficionados verdiblancos. (Foto: LBBVA).

FERNANDO GELÁN

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