sábado, 5 de abril de 2014

LIGA BBVA.- AVANCE INFORMATIVO.- El Betis pierde ante el Barcelona en el Camp Nou por los dos penaltis que el árbitro sancionó contra los verdiblancos y el autogol de Jordi Figueras

LIGA BBVA.- Avance Informativo.

Se celebró en el Camp Nou el partido correspondiente a las 32ª jornada de la Liga BBVA entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Betis Balompié. El encuentro finalizó con el resultado de tres a uno (3-1). Aún hay que restregarse los ojos para poder entender lo que le pasó al cuadro verdiblanco en el estadio azulgrana. El equipo de Calderón cayó ante los culés porque el árbitro señaló dos dudosos penaltis contra el Betis y por ese autogol de Jordi Figueras, cuando parecía que la escuadra local estaba atenazada y que no contaba con argumentos válidos para superar el juego, la entrega, la ambición y las ganas de los béticos. El equipo sevillano hizo sufrir al Barcelona durante los 93 minutos que duró el partido con toda su prolongación. Pero es la temporada negra y dramática del equipo de Heliópolis, que parece ser que todo lo tiene en contra. Los verdiblancos no merecieron perder en el Camp Nou, porque el Betis, jugando en bloque, con ideas, inteligencia y mucha garra, fue merecedor de mucha mejor suerte. Prieto Iglesias, el juez de la contienda, fue cruel con el equipo de Calderón. En el primer penalti, la intervención de Jordi ante Alexis no está muy clara; en el segundo máximo castigo hay que adivinar si el balón lanzado por Neymar fue interceptado intencionadamente por Amaya o el cuero llegó casualmente al brazo del defensor, ya que se pudo comprobar que éste nunca tuvo intención de tocar la pelota. Fue una mano involuntaria. Pero el árbitro señaló los once metros. En este segundo máximo castigo, Adán atajó el cuero, pero el rechace lo remató el delantero argentino ante la desesperación del portero bético. Además, y para mayor desgracia del Betis, otro de los tantos en contra llegó por ese gol de Jordi Figueras en su propia portería, cuando, además, el equipo de Calderón estaba haciendo mucho daño a los locales, porque su fútbol fue más creativo, ingenioso y peligroso. Pero el Betis tiene esta temporada la negra. Ahora bien, si el equipo de la Palmera sigue jugando con esta responsabilidad y esta mentalidad, los números de la salvación pueden salir si no se tuercen los partidos por culpa de los árbitros o la mala fortuna.

Después del sorprendente varapalo recibido en Villamarín por la inesperada victoria del Málaga en esa lucha por la salvación y la permanencia, el Betis viajó este sábado hasta la Ciudad Condal para enfrentarse al Barcelona, cuyo equipo está luchando a las bravas y con toda su calidad para ganar el título del torneo de la regularidad. No llegó el cuadro que prepara Calderón en un buen momento a tierras catalanas, porque el cuadro azulgrana, dentro de sus altibajos, mantiene en alto todas sus aspiraciones deportivas, porque es serio aspirante a ganar la Liga en esa lucha con Atlético y Real Madrid. Por tanto, era un choque futbolero entre un equipo que está a un paso del liderato y otro que está hundido en la cola, con todas sus desgracias y los errores arbitrales que le han maltratado a lo largo del campeonato. Sin embargo, en este choque entre el aspirante y el colista, el equipo supuestamente más inferior fue quien más se llevó el gato al agua. Y no saltó la sorpresa por los penaltis y el autogol de Jordi.

Ya se sabe que la diferencia entre Barcelona y Betis, mirando la tabla de clasificación, es tremenda. Pese a todo, Calderón mantenía y mantiene sus esperanzas y sus ilusiones y hasta habló de perder solamente un partido --se supone que este ante el cuadro culé--, en todo lo que resta de Liga para poder permanecer vivo en la División de los Grandes. La baza bética en este partido en el Camp Nou era sorprender a un Barcelona que tiene una mayor entidad futbolística sobre el terreno de juego, porque, como se sabe, está considerado como el mejor del mundo. El trabajo del Betis en el Camp Nou, con la soga al cuello desde hace ya un puñado de jornada y con solo 22 puntos en el zurrón, tenía que ser supermágico y realista para poder llegar al milagro. La misión de los verdiblancos era, por tanto, muy complicada. Romper con velocidad, entrega, seguridad defensiva y compromiso el ritmo del tiki-taka, con los Iniesta, Xavi, Messi, Neymar y compañía. Todo era un reto de enorme alcance para el Betis. Ante tanta grandeza culé, al Betis solo le quedaba la el argumento de saber aprovechar la debilidad defensiva de los azulgranas, porque es ahí, en esa línea, donde el Barcelona titubea ante los rivales.

En esta misión imposible de los béticos en el Camp Nou no se admitía, desde luego, ningún margen de error. Es verdad que el club catalán está metido en muchas tragedias con todos los casos de Messi, Neymar y ahora con el palo de la FIFA. También había que contar con que el equipo de “Tata” Martino saldría con un Plan B porque el esfuerzo realizado en la Champions ante el Atlético de Madrid fue grande y tiene que estar muy preparado para dar el campanazo en el partido de vuelta. En ese río revuelto, el Betis, que nada tenía que perder ante el cuadro culé, buscó con sus armas y hacerle la pajarraca al equipo catalán. Los verdiblancos pudieron romper todos los pronósticos. Uno contempla el resultado final y parece que para el Barcelona, con ese 3-1, todo fue como coser y cantar. Pero no fue así. El Betis tuvo a los culés contra las cuerdas muchos minutos de este choque.

FÚTBOL CLUB BARCELONA, 3; REAL BETIS BALOMPIÉ, 1.
Arriesgó el Betis en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, incordiando al Barcelona que solo encontró el gol de penalti a los 15 minutos de este primer tiempo. Muy mentalizado saltó al campo el cuadro de Calderón, con claras consignas para ser valientes a base de jugar con sentido e intensidad y con velocidad a la hora de los contragolpes. Así, con estas buenas intenciones, el primer equipo que dio el susto en el Camp Nou fue el Betis, porque a los 3 minutos de este tiempo Vadillo, en buena jugada de Leo Baptistao, estuvo a punto de sorprender a Pinto.
Pero sería el Barcelona quien marcó primero, cuando Alexis cayó dentro del área bética al intentar zafarse del marcaje de tres defensores. Jordi tocó la pierna del extremo blaugrana y Prieto Iglesias señaló los once metros a pesar de la dudosa jugada. Lanzó el penalti Messi, sin que Adán pudiera atajar el balón, que se coló en las mallas por el lado contrario al lugar donde hizo su estirada el portero madrileño.
Pero el Betis aguantó estoicamente este golpe y se fue a por todas para hacer sufrir a los azulgranas. Cuidando siempre la retaguardia, el trabajo intenso de Lolo Reyes, N´Diaye y Nono en el centro del campo dio resultado para que Leo Baptistao, especialmente, Cedrick y Vadillo llegarán al área local con muchas ventajas y con deseos de sorprender a la inquieta y titubeante defensa local y al portero Pinto.
En este primer tiempo, y sobre todo, a raíz del absurdo penalti en contra del Betis, no se notó la diferencia entre el equipo con aspiraciones de ganar la Liga y el que intenta salvarse haciendo números hasta el final del campeonato. Los dos equipos tenían la obligación de ganar. El Barcelona para seguir en esa cresta de la ola y el Betis para permanecer en la División de Honor. Salvo un tiro de Xavi que paró Adán y otro lanzamiento a puerta de Messi que salió fuera, el Betis estuvo siempre bien armado y centrado en el terreno de juego, provocando el susto a los defensores locales con las incursiones de Cedrick, Baptistao y Vadillo. En el minuto 43 hubo una clara ocasión de N´Diaye, cuando los hombres de la retaguardia azulgrana no sabían cómo resolver la papeleta.
Igualdad y equilibrio en este primer tiempo, que el Barcelona salvó por ese penalti dudoso a Alexis. Se contempló durante estos cuarenta y cinco minutos a un Betis ambicioso, intenso, trabajador y con una enorme responsabilidad. El equipo de Calderón hizo en este primer tiempo un gran trabajo en equipo, con presión y entrega. La escuadra bética incomodó a un Barcelona que nunca pudo superar la constancia y el espíritu de lucha de los verdiblancos, que además jugaron al fútbol, con muchos riesgos, pero con muy buenas sensaciones.

Y en la segunda parte, más de lo mismo. Un Betis ambicioso con deseos de empatar en el Camp Nou ante un Barcelona agobiado por la estrategia de los verdiblancos que estaban sembrando el pánico en las filas de los culés. En esta segunda parte, y en esa buena revolución verdiblanca, N´Diaye tuvo ocasiones de sorprender a Pinto, pero no tuvo fortuna a la hora de la definición. En el minuto 74, el portero catalán despejó a cóner un trallazo del centrocampista bético, con un complicado despeje sobre el larguero. Pero a pesar de la buena imagen que estaba ofreciendo el Betis, en lucha titánica por los puntos –en esta segunda parte Calderón cambió a Cedrick por Molina y a Vadillo por Rubén Castro--, llegó otra jugada sorpresa a favor de los azulganadas. En el minuto 67, y al intentar despejar un lanzamiento de Adriano hacia el área bética, Jordi despejó con tan mala fortuna que se hizo metió el balón en su propia portería. Adán intentó atajar el cuero, pero no tuvo tiempo de reaccionar ante la inesperada acción de su compañero. El Barcelona, sin grandes esfuerzos, se encontró con este 2-0 a su favor, para jugar con más serenidad ante el incordiante equipo de Calderón.
Como el Betis a pesar de los pesares nunca lanzo la toalla y siguió marcando su buen ritmo, encontró el gol dos minutos después, en el 69, cuando Rubén Castro remató ante tres jugadores locales un medido servicio de N´Diaye. Ajustaba el marcador, que se ponía con ese 2-1 a bastantes minutos de final. Pero como el Betis sigue con el mal fario, el Barcelona pudo sentenciar en el minuto 85, cuando el colegiado entendió que Amaya había tocado con el brazo un balón centrado por Neymar. ¿Fue el cuero al brazo del defensa bético o el brazo al balón? En ningún momento hubo voluntariedad en el gesto de Amaya. Pero ante sus dudas, Prieto Iglesias optó por señalar los once metros, que para eso el Barcelona es el equipo más “grande”.
Era una injusta victoria catalana por 3-1. Inmerecida victoria. El equipo del “Tata” no hizo nada para lograr este resultado a su favor. Todo lo bueno lo hizo el Betis, el colegiado señalando los penaltis dudosos y el gol de Jordi en propia puerta. Poco aportaron los culés, con mucha nerviosera a cuestas, para llegar hasta este 3-1, que no refleja en realidad lo que sucedió sobre el terreno de juego.
A partir de ahora, a partir de la buena imagen que ha dado el equipo de Calderón, solo le queda seguir en esa misma línea para ganar todos los partidos que restan para el final del torneo de la Liga BBVA.

FICHA TÉCNICA:
Alineaciones:
F.C.: Barcelona: Pinto; Alves, Bartra, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Song, minuto 88), Iniesta (Cesc, minuto 78); Alexis, Messi y Pedro (Neymar, minuto 78).
Real Betis Balompié: Adán; Juanfran, Amaya, Jordi, Juan Carlos; N'Diaye, Lolo Reyes, Nono; Cedrick (Rubén Castro, minuto 61), Vadillo (Molina, minuto 61); y Baptistao (Braian, minuto 82).
Goles: 
1-0, minuto, 15: Messi, de penalti; 2-0, minuto, 67: Jordi Figueras, propia puerta; 2-1, minuto 69: Rubén Castro y 3-1, minuto, 85: Messi, al rematar el rechace de Adán en un segundo penalti lanzado por el Barcelona ante el portal verdiblanco.
Árbitro: 
Prieto Iglesias (Colegio Navarro). Mostró cartulina amarilla a Reyes (minuto 60) y a Amaya (minuto 76) Excesivamente riguroso en la señalización de los dos penaltis contra el Betis. .
Incidencias: 
Partido de la trigésima segunda jornada de la liga BBVA, disputado en el Camp Nou con la asistencia de más de 80.000 espectadores. Antes de comenzar el encuentro se desplegó una gigantesca pancarta con la inscripción: "La Masia no se toca", sobre el contencioso que el club azulgrana mantiene con la FIFA a raíz del fichaje de jugadores menores de edad. (Foto: Liga BBVA).

Seguiremos Informando.-

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