lunes, 6 de abril de 2020

COFRADÍAS.- Mensaje del presidente de la Junta Superior del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla Francisco Vélez de Luna

El Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla difunde un mensaje del presidente de la Junta Superior de la entidad, Francisco Vélez, y que ha publicado la revista diocesana Iglesia de Sevilla: 

"Distinta, así viviremos la Semana Santa de 2020, sin procesiones que surquen la ciudad de norte a sur, de este a oeste. No será la triste y fría lluvia la que nos prive de la estampa de las imágenes de nuestros fervores en esas calles y plazas que guardamos devotamente en el corazón. Algo que nunca habríamos llegado a imaginar, una cruel pandemia, deja a Sevilla sin la presencia de sus queridas cofradías. Nuestros ojos quedarán huérfanos de la alegre algarabía de la infancia nazarena que antecede a la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, de la contemplación del Hijo del Hombre cargado con la cruz o asido a ella para alcanzarnos el perdón de los pecados, de la maternal mirada de María en cualquiera de las muchas advocaciones con la que la veneramos.
En estos días de zozobra que atravesamos nos identificamos más aún con el Cristo más humano, más cercano a nuestra condición: el Señor de la Oración en el Huerto, el que desde la Capilla de Monte Sión comparte con nosotros el temor, la angustia, las lágrimas, la pesadumbre en el corazón. No obstante debemos aprender de Él, para orar, para elevar la mirada hacia el cielo, para apurar el cáliz de la amargura que nos atenaza cada día.
Viviremos una Semana Santa más recogida e intimista, como sucede cuando nos cubrimos con el antifaz para realizar nuestra Estación de Penitencia, brindándonos la ocasión de recogernos sobre nosotros mismos para rezar, para examinar nuestra vida durante el año, para encomendar a los que han partido al encuentro con el Señor y rogar por tantos que precisan de ayuda y consuelo.
Si, vamos a vivir esta Semana Santa haciendo nuestras las palabras del Maestro: «Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».
Somos nazarenos de Sevilla, seguidores de Cristo y María, junto a los que caminamos portando nuestro cirio, luz para alumbrar el camino a quienes somos hijos de la Luz y estamos llamados a vivir en la plenitud de la Luz.
Esa luz que se vislumbra al final de este tortuoso camino que recorremos. Luz que fortifica nuestra Fe, que alimenta nuestra Esperanza y que alienta nuestra Caridad.
Y siempre de la mano cálida y segura de María, cuya protección fervorosamente imploramos con la plegaria más antigua dirigida a la Madre de Dios: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!".

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