miércoles, 21 de septiembre de 2016

EL REMATE DE FERNANDO GELÁN.- El árbitro Estrada Fernández alteró el resultado del gran derbi Sevilla-Betis jugado en el Sánchez Pizjuán

Cerca de 40.000 espectadores, en un martes de septiembre y en vísperas del comienzo del otoño, fueron testigos de todo cuanto sucedió en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán entre el Sevilla y el Betis. El ambiente era espectacular en este gran derbi, el primero de la actual temporada. En los banquillos se estrenaban en este choque de rivalidad local Jorge Sampaoli y Gustavo Poyet. El técnico argentino, días antes, dijo que era un partido de barrio. Nervión contra Heliópolis. Pero yo creo que era mucho más, porque se enfrentaban en este gran derbi dos equipos históricos y con mucha solera que representan a la ciudad de Sevilla. 

El gran protagonista, mecachis en la mar, fue el juez de la contienda. Estrada Fernández, del colegio catalán, alteró el resultado del partido. Tras el habilidoso gol logrado por Mercado, que remató en el minuto 51 un balón lanzado al área en falta por Nasri contra el portal de Adán, el defensa sevillista superó con el cuerpo a su marcador y batió al cancerbero verdiblanco para poner el 1-0 en el marcador.

Sampaoli, en la banda, gritaba y gesticulaba satisfecho por este tanto de Mercado. Poyet, sin embargo, mostraba una cara de pocos amigos. Pero tres minutos después de este gol del Sevilla llegó la jugada polémica del partido. Rubén Castro lanzó un balón al área sevillista por el lado izquierdo del ataque bético y allí se encontraba Álex Alegría para batir a Sergio Rico. El cuadro del barrio de Heliópolis lograba el empate frente al equipo del barrio de Nervión. Pero Estrada Fernández anuló el tanto. El linier levantó la bandera y el colegiado catalán no dio validez al gol legal marcado por Alegría.

Aquí acabó todo el tinglado del derbi. El partido se desarrolló desde el primer minuto de juego con bastante igualdad de fuerzas, ideas y ambiciones. El Sevilla, tal vez, fue más valiente en el orden ofensivo y llegó con más corazón que ideas al área de su eterno rival. Pero el Betis luchó siempre a tope para sacar alguna tajada en el duro y feroz combate desarrollado sobre la hierba del Pizjuán. Hubo poco fútbol, mucha cautela por ambos equipos y excesivas interrupciones. Ya en esta primera parte dio una mala sensación el colegiado de turno. Todo lo quiso arreglar mostrando tarjetas amarillas para poner paz en el complicado derbi.

En la segunda parte y en los primeros minutos de este periodo, el equipo de Sampaoli quiso arriesgar más. Y en el minuto 51 logró poner el 1-0 con el gol de Mercado. Pero tres minutos más tarde, en un deseo de revolucionar el choque, llegó la jugada de Rubén Castro y el gol de Álex Alegría. Pero, como hemos escrito antes, Estrada Fernández, en un error garrafal, anuló el tanto al equipo bético. Pudo ser el empate, pero el Sevilla mantuvo su corta rentita para llegar al final del derbi con ese único gol que vale para los blancos tres puntos de oro. En la recta final, el partido se endureció aún más. Hubo gran tangana y el nervioso árbitro volvió a sacar tarjetas amarillas en un alarde de incompetencia total.

Sampaoli estaba eufórico porque el Sevilla ganaba al equipo del barrio de Heliópolis. Poyet, en sus declaraciones tras el partido, sacudía con fuerza al colegiado por el gol anulado y su clara ineptitud para estos menesteres deportivos. Habrá que esperar al derbi de vuelta en el barrio de Heliópolis para ver si el Betis es capaz de tomarse la revancha ante el equipo del barrio de Nervión.

FERNANDO GELÁN.

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