viernes, 29 de octubre de 2021

COFRADÍAS.- La Hermandad de la Macarena presenta en la Basílica una corona de 1849 en plata de ley para la Virgen de la Esperanza

La Hermandad de la Macarena ha presentado una corona de plata de ley que pasará al ajuar de la Santísima Virgen de la Esperanza. Esta adquisición supone la recuperación histórica de la “corona romántica” de la Virgen de la Esperanza –muy similar a la desaparecida en los años 30 del siglo XX-, permitiendo a la corporación macarena recobrar la estética de la Imagen de finales del silgo XIX y primer tercio del XX, ha info0rmado la Cofradía de la Macarena.
La calidad de la corona así como su personalidad han llevado a la Hermandad a adquirirla tras un informe exhaustivo de Salvador Guijo Pérez (Doctor Internacional en Historia y Estudios Humanísticos y licenciado en Derecho y Ciencia Religiosa) para datarla en el mismo periodo de la corona que aparece en numerosas fotografías de la Virgen de la Esperanza de la época. A este informe de Guijo Pérez se ha unido otro de la pieza y de sus valores culturales del Historiador del Arte Gabriel Ferreras Romero, que ha asesorado a la Hermandad a este respecto.
El estudio se ha basado en las marcas que aparecen en la corona de plata, que, según Guijo Pérez, “nos autentica la calidad de la plata de la corona, la ciudad de su ejecución que fue Sevilla y la datación de la misma”. La datación por este experto se sitúa entre los años 1849 y 1854 mientras que su autoría es del platero sevillano Francisco Pérez. Esta obra “se convierte en uno de los primeros trabajos de plata documentados de este platero en la ciudad de Sevilla”.

Las marcas de la corona
En el estudio, Guijo Pérez señala que “en Sevilla a partir de 1376 sucesivas leyes van a insistir sobre el marcaje de la plata, pero será en 1540 cuando se establecerá el criterio definitivo del marcaje para la ciudad. Las marcas obligatorias en la primera mitad del siglo XVI serán tres, que corresponderán a la ciudad donde fue hecha la pieza, al marcador de la misma, y al autor de la obra”. Guijo Pérez indica que es “a partir de mediados del XVIII hasta finales del XIX en que las marcas son totalmente regulares y con representación de las tres obligatorias”.
De este modo, se ha podido datar “con poco margen de error” la corona adquirida por la Hermandad ya que “las marcas conservadas no van más allá de la primera mitad del siglo XIX”.
La corona se compone de canasto circular que se abre en tamaño en ritmo ascendente, seis imperiales distintos entre sí y una aureola enmarcada de la que sobresalen una cruz sustentada por el orbe terráqueo y una serie de haces de luz o rayos rectos en agrupaciones de siete con forma de espiga, de modo alterno con alineaciones de cuatro esferas decorada con cabezas de querubines. En la parte trasera del canasto, sobre la superficie lisa del perímetro más cercano a la zona que apoya sobre la sien de la Imagen, “se identifican las tres marcas sevillanas iniciales que presenta la corona”.
La primera de las marcas es conocida como la del contraste o marcador, que era la persona encargada de comprobar la calidad de la plata, indicándonos que el mismo se identificaba con la nomenclatura P. SALA. Apoyándonos en la bibliografía existente, este marcador y su certificación puede situarse entre 1849 y 1854, pero quizá también en 1859, marcándonos la datación de la corona.
La segunda marca que acompaña a la anterior es la de la ciudad que casi siempre fue aparejada con la del contraste. “Durante el periodo que nos ocupa, cabe destacar el uso exclusivo del emblema de la ciudad, NO8DO, encerrado en contornos diversos, sin que vuelva a aparecer la Giralda o el nombre de la ciudad como en los siglos precedentes, siendo este último el que la obra posee”.
Por último, la tercera marca corresponde al autor. El estudio de esta pieza mostraba, inicialmente, una ceca de difícil reconocimiento debido al desgaste de la misma y la suciedad, “lo que nos impedía la certitud en su exposición”. Sin embargo, tras una primera fase de limpieza química “se distingue a la perfección la inscripción P3R3Z, con letras cursivas y los símbolos del número tres al revés, en vez de la representación de la letra “E”. La marca corresponde con el platero sevillano Francisco Pérez, que fue aprobado como tal en el año 1826 y que vivía aún en el año 1860”. A este grupo añadimos ahora esta corona de plata de ley de Nuestra Señora de la Esperanza.
En la presentación de la corona --informa finalmente la Hermandad de la Macarena--, Gabriel Ferreras, ha afirmado que “es una gran pieza para esta Hermandad; al valor de antigüedad se suma un valor estético y artístico, con características propias del romanticismo. Ha sido un acierto y una suerte encontrar una corona como esta para recuperar la imagen de la Virgen de finales del siglo XIX, muy parecida a la que vieron los macarenos en San Gil. Tendremos la suerte de ver a la Virgen de la Esperanza como la vieron los macarenos en el siglo XIX”. (Foto: HEMS).

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