Dijo el célebre Campoamor aquello de que “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Y toda esta popular y difundida frase del poeta viene a cuento por el balance que muchos compañeros han realizado sobre la temporada taurina en Sevilla. Con todos los respetos a los numerosos comentarios vertidos, porque para eso hay libertad de prensa y de expresión, a nuestro modesto entender no ha sido tan horrible el programa de festejos que organizó la Empresa Pagés para este año 2014, con la presencia de Manuel Escribano, Daniel Luque, El Cid, Enrique Ponce, Diego Vemtura, Castella, El Cordobés, Padilla, El Fandi, Iván Fandiño o Lama de Góngora y con la presencia de ganaderías como la de Miura, Fuente Ymbro, Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río, Torrestrella o El Pilar... En la confección de los carteles preparados por Eduardo Canorea y Ramón Valencia, que siempre ponen su mejor voluntad y buena fe, influyó de forma muy sorprendente la negativa del famoso grupo de matadores a torear en Sevilla, dándole la espalda a Sevilla, a la Real Maestranza y a los aficionados. Muchos de estos diestros le deben mucho a la ciudad y a los aficionados que acuden al coso del Arenal. Todos ellos --Morante, Manzanares, El Juli…--, alcanzaron grandes triunfos en la Plaza sevillana. Y las orejas que lograron en sus buenas tardes fueron, sin lugar a dudas, porque desde la grada hubo amplio y numeroso flamear de pañuelos tras las faenas soñadas.
La Empresa Pagés, que tantos años ha contratando lo mejor de lo mejor para Sevilla, recibió excesivos rapapolvos por no poder incluir en este curso taurino a las grandes figuras. Pero hay que analizar y profundizar en el problema. Y ahí están las duras declaraciones de algunos de los toreros del famoso colectivo que rechazaron todas las propuestas ofrecidas por los responsables de la Empresa Pagés. Convendría echar la vista atrás y rebuscar en la historia taurina de Sevilla. Se podrá comprobar todos los grandes espectáculos que se programaron en la Real Maestranza, con la participación de las figuras más grandes del toreo. Desde la época del recordado e histórico Pagés, Diodoro y los actuales responsables de la empresa.
El debate sobre el inesperado “No” a Sevilla del colectivo de matadores –el llamado G5--, y la labor de los empresarios sevillanos para poder superar tantas dificultades no fue analizado adecuadamente. Además de la ausencia forzada de los profesionales de la tauromaquia española, la crisis económica también formó parte de los complicados acontecimientos e hicieron que los tendidos del coso maestranza no se cubrieran como en épocas anteriores.
Lo importante, a partir de ahora, es la búsqueda de soluciones para que el curso taurino en Sevilla que se iniciará el Domingo de Pascua de 2015 cuente de nuevo con profesionales comprometidos y responsables. Todos ellos ya saben que torear en la Real Maestranza es gloria bendita.
FERNANDO GELÁN
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