lunes, 10 de marzo de 2014

Solemne y multitudinario Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla que presidió la imagen del Cristo de la Expiración de la Cofradía del Museo

Sevilla vivió este lunes de Cuaresma un emotivo, solemne, piadoso y vibrante Vía Crucis, organizado por el Consejo General de Hermandades y Cofradías y que fue presidido por la imagen del Crucificado de la Cofradía del Museo. A las cinco de la tarde se celebró en la capilla de la Hermandad una misa preparatoria que fue oficiada por Carlos Coloma, vicario episcopal para la Vida Consagrada y director espiritual de la Hermandad del Lunes Santo. Sobre las seis y media de la tarde, y con tiempo primaveral, comenzó el traslado de la imagen del Cristo de la Expiración desde la capilla hasta la Catedral. Abrió el cortejo la cruz de guía de la Cofradía, formando en la procesión más de 250 hermanos con cirios, el estandarte sacramental y los miembros de la Junta de Gobierno. En la calle Alfonso XII, cuando la imagen del Cristo del Museo llegó a la Iglesia de la Iglesia de San Gregorio, las andas portadas por los cofrades fueron colocadas en el interior del templo, frente a las imágenes de la Hermandad del Santo Entierro. Al llegar el cortejo al andén de la Plaza Nueva, la comitiva con las andas del Crucificado del Museo fue recibido por el alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido y la Corporación Municipal. Miles de sevillanos se congregaron en todas las calles del recorrido para participar en este tradicional acto cuaresmal sevillano. Sobre las diez y media de la noche se inició en el interior de la Catedral el solemne acto del Vía Crucis, con la participación de las hermandades y cofradías de los diferentes días de la Semana Santa.
Durante todo el recorrido intervino la Asociación Coral Nazarena Regina Coeli y la capilla Musical de San Telmo. Ya dentro del templo metropolitano, el coro de adultos de Regina Coeli puso fondo musical durante el rezo de las 14 estaciones.
Las estaciones en el interior fueron las escritas por el beato Juan Pablo II en el año 1991 y las reflexiones las realizadas el pasado año por el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, con motivo del Vía Crucis de la Fe. Las lecturas y reflexiones que se llevaron a cabo ante las cruces de guías de las Hermandad de Torreblanca, Cristo de la Corona, la Estrella, Santa Genoveva, San Benito, Dulce Nombre, Cristo de Burgos, los Panaderos, la Exaltación, Pasión, Gran Poder, Esperanza de Triana, Montserrat y la Soledad corrieron a cargo de los cofrades de las Hermandades de San José Obrero, Divino Perdón, la Cena, San Roque, el Polígono, la Candelaria, Santa Cruz, la Sed, las Siete Palabras, los Negritos, el Silencio, San Isidoro, la Trinidad y de la propia Hermandad del Museo.
Como culminación del acto, el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, que presidió esta Vía Dolorosa por el interior de la Catedral, realizó en el Altar del Jubileo la reflexión final. El arzobispo se dirigió a los fieles y dijo:  “Con gran piedad y fervor hemos acompañado al Señor en su camino hacia el Calvario - comenzó su reflexión el prelado sevillano- La contemplación del Santísimo Cristo de la Expiración estoy seguro que nos ha ayudado a penetrarnos de sus propios sentimientos, de su amor y obediencia al Padre hasta el heroísmo y de su amor hacia los hombres y mujeres de todos los tiempos necesitados de redención”.
“La Cruz no es el signo de un fracaso- añadió- sino la forma de expresar, de un modo enteramente divino, el amor extremo con que Dios ama a los hombres. Jesucristo nos declaró su amor con el lenguaje de la cruz y nosotros no podemos proclamar y comunicar este amor sin utilizar el mismo lenguaje”.
“Junto a la Cruz de Jesús estaba María, la Virgen fiel, que permanece en pie junto a su Hijo cuando todos se han marchado. – finalizó mons. Asenjo.- Que ella vele por los pobres y por los que sufren y sostenga con su intercesión maternal nuestra fidelidad. Que ella ayude a todos a vivir con hondura y autenticidad religiosa la Semana Santa, participando en las manifestaciones de la piedad popular y, sobre todo, en las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual, que son el memorial y la actualización de la Pascua del Señor”.
Cuando finalizó este acto, la imagen del Cristo de la Expiración fue trasladada hasta la Capilla Real donde se rezó una Salve ante la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla y de la Archidiócesis.
Sobre las diez de la noche se inició el regreso del cortejo cuaresmal hacia la Capilla del Museo, estando prevista la entrada sobre las doce de la noche. Hasta llegar a la Capilla recorrerá García de Vinuesa, Castelar, la Plaza de Molviedro, Zaragoza, Gravina, Pedro del Toro y Bailén, para entrar en la Plaza del Museo al filo de la madrugada. (Foto: @semanasantatv-Sevilla).-
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Texto íntegro de la Conclusión del Via Crucis
Galería de imágenes (Fotos de Miguel Ángel Osuna).-

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