domingo, 3 de mayo de 2009

TOROS EN SEVILLA.- La Real Maestranza no es una tómbola para repartir premios a toreros que no saben ni arrancar un pasodoble a la Banda de Tejera

TOROS EN SEVILLA.- Buen criterio de la presidencia para no convertir la concesión de trofeos en la Maestranza en una tómbola benéfica

FICHA DE LA CORRIDA:
17º Festejo de Abono de la Real Maestranza-
Sevilla, 2 de mayo de 2009
Se lidiaron seis toros bien presentados de la ganadería de El Pilar-Moisés Fraile que dieron un variado juego en la plaza. Sin embargo, los tres matadores no supieron sacar provecho de las buenas embestidas de algunos toros, aunque ninguno de ellos fueran unos “bombones” para armar la revolución.
El torero de Alicante, Luís Francisco Esplá se despedía de la afición sevillana porque esta temporada dice adiós a los ruedos. Se corta la coleta a los 52 años. El público le dedicó una larga ovación al comienzo de la lidia. Esplá, emocionado, respondió a las muestras de afecto y cariño.
· Luís Francisco Esplá, silencio y silencio.
· Manuel Díaz “El Cordobés”, leve petición e insistente pañolada al palco presidencial tras un aviso.
· Javier Conde, silencio y pitos.
Al finalizar la corrida y tras la protestada faena de aliño del torero malagueño que cerró el festejo, gran parte del público lanzó algunas almohadillas al albero.

Crónica del periodista Fernando Gelan
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Hay que aplaudir la notable decisión tomada por el presidente de la corrida, Gabriel Fernández Rey, por taparse los oídos y los ojos por las sorprendentes y extrañas peticiones que realizó parte de los aficionados tras las actuaciones de Manuel Díaz “El Cordobés” en los toros de su lote.
El de Arganda de Rey, tanto en las faenas circenses que desarrolló al primero en las que incluyó los famosos saltos de la rana de su posible progenitor, como ante el boyante segundo morlaco que no supo torearlo con arte y magia pese a la buena embestida, no escuchó nunca la música de la Banda del Maestro Tejera. Este es un síntoma, sobre todo en la Real Maestranza, de que todo cuanto estaba haciendo “El Cordobés” se premia benéficamente con trofeos en plazas de segunda categoría, pero no en Sevilla. Se trata de no convertir el palco técnico en la Tómbola Diocesana de Caridad. Bien por Gabriel Fernández, que en ningún momento se dejó influenciar por el calor farolero de un sector del público que goza con las “payasadas” del madrileño.

La mejor ovación de la tarde se la ganó Lúis Francisco Esplá cuando iba a comenzar la lidia del primer toro. El alicantino se tuvo que quitar la montera para agradecer la ovación de la gran afición de la Maestranza por su retirada de los ruedos. Todo un extraordinario detalle de Sevilla.
Pero Esplá, ya con su lote en la plaza, poco hizo para que su marcha de los toros en la Real Maestranza acabara en tarde feliz. No se acopló con ninguno de los dos astados y abrevió la lidia ante “Manceboso” y ante “Vinagre”, que eran los nombres de los toros de la divisa charra. El segundo fue un animal de 586 kilos con buenas hechuras. Esplá, que toreó de muleta con la montera puesta –será para disimular las calvas--, se acobardó ante la locomotora negra y vació el cargador como pudo para deshacerse del toro que había sido como una “solera pura de vino” de Jerez de la Frontera. Para mayor "inri" dijo adiós en Sevilla sin poner unos rehiletes en el tercio de banderillas. El susto estaba muy metido en el cuerpo del vetetrano torero alicantino.

Luego vinieron los “numeritos” de Manuel Díaz “El Cordobés”, dividido en dos partes. En la primera, el de Arganda del Rey creyó que estaba en la pista del circo que hay en la Calle del Infierno y quiso levantar el ánimo de sus seguidores de la grada de sol comiéndose el hocico de “Medilonillo” y exhibiendo sus facultades físicas en varios saltos de la rana. Como estos raros aspavientos no gustan nada a la refinada adición local, no sonó ni una nota musical por parte de la siempre presta Banda de Tejera, que enmudeció como muchos buenos aficionados. Hizo bien el presidente de la corrida, el acertado Gabriel Fernández, en cerrar la tómbola de los premios no ganados en buena lid. En el segundo de su lote, el toro “Resistón” se comió al espada madrileño porque no logró una continuidad de buenos lances a un boyante animal para el triunfo. Se le gritó, pienso yo que en broma, “torero” “torero”. Por ello es posible que la gente en los tendidos se acordara del “Bombero torero” del Price. Tampoco logró “El Cordobés” que arrancara la Banda con algún alegre pasodoble y sí el sonido del clarín con un aviso como recado. La variada “pañolada” dirigida al presidente Gabriel Fernández se supone que estaría relacionada con la gripe rara que corre estos días por Europa y que llegó de México Lindo. Se enfadó el de Arganda y agradeció junto a la barrera los aplausos de sus seguidores.

De Javier Conde ni se sabe nada ni contesta. Se estiró ante “Dudeto”, pero no pasó de la gruesa línea del frío y el público le pidió que liquidara al morlaco. En el segundo toro, un “Huracán”, el de Malaga le hizo un aliño de papas con tomate para evitar el tornado de 589 kilos. Hasta saltó la barrera huyendo del animal porque para enfrentarse a esa fiera se necesitaba valor y talante. Conde está sólo para encajes de bolillos. En protesta por la actuación del malagueño los aficionados lanzaron las primeros almohadillas al albero de la Real Maestranza.

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