domingo, 10 de agosto de 2008

EDITORIAL: El histórico inconformismo de Sevilla


Nunca llueve a gusto de todos. Y eso que ahora, con la que está cayendo por el calor africano, nos acordamos del agua pulverizada que refrescaba el ambiente y algunos buenos cuerpos en la inolvidable Expo sevillana del 92, Ahora, el agua de Sevilla, la vamos a tener embotellada y enriquecida porque Manuel Marchena quiere para los sevillanos el agua de esta tierra que algo tiene cuando la bendicen.

Sevilla y sus sevillanos –entre ellos me meto yo--, somos complicados y difíciles. Antes nos hemos referido al universal evento de la Cartuja a orillas del Guadalquivir. Bueno, pues los sevillanos nos dimos cuenta de su trascendencia cuando faltaba poco tiempo para su clausura. Entonces, aquí y un corto espacio, se vivió la muestra de forma intensa.

Desde hace algún tiempo, la mayoría de los medios de comunicación de Sevilla le están dando dura vara al alcalde de la ciudad, el doctor Monteseirín, porque no proyecta nada para mejorar la ciudad y por las crisis de gobierno tras la espantada de Viera y la dimisión, con media marcha atrás, de Emilio Carrillo. El que lleva la batuta en cualquier escenario público o privado siempre es quien recibe todos los palos del mundo, porque Viera seguirá en su Secretaría socialista y Carrillo con el Betis de Lopera.

Además de la caña que a Monteseirín le dan los medios informativos, ha destacado también la guerra abierta marcada por la oposición en la Casa Grande, denunciado reiteradamente al primer edil por su falta de gobierno y su escasa actividad para dar clara y efectiva solución de los problemas sevillanos.

Ante las feroces críticas de prensa, radio, televisión y Grupo Popular, el alcalde ha querido responder, en estas calendas, con un intenso programa. Reuniones para el futuro del metro, proyectos para los barrios, sesión de trabajo para la rehabilitación de la Plaza de España, inauguración de nuevos aparcamientos, primeras piedras, etc. etc.

Todo este despliegue de Monteseirín también es criticado por los medios y por la oposición. La parte informativa señala que cómo es posible que en agosto se le ocurra al alcalde ejercer tanta actividad. Por su parte, el brujuleante Zoido hasta ha llegado a decir que Monteseirín le ha copiado la idea sobre la necesidad que hay de restaurar la Plaza de España, que como se sabe es el monumento más visitado de nuestra ciudad.

Es la norma clásica e histórica en Sevilla. O no llegas o te pasas. Sea el alcalde, el cardenal o el mandamás de turno. Ante ellos, los sevillanos somos tan inconformistas como exagerados, traspasando muchas veces los límites de lo justo, verdadero o razonable.

Aquí no tratamos ni de defender ni de hundir a nadie. Lo único que pedimos desde este modesto portal es coherencia y equilibrio. No se puede estar toda la vida poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Para criticar, para censurar y para denunciar hay que ser más serio y más responsable. Pero, al parecer, por lo visto y lo oído, aquí vale todo con tal de manipular lo que sea. Y esto nos duele como sevillano y amante de esta tierra de María Santísima.

FERNANDO GELÁN

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